Tikkún (o Tikún)

Tikkún es una palabra hebrea que significa "reparación" o "corrección". 

Lo que crees es tu realidad en verdad es un sueño y cada personaje de tu sueño (incluso tu propio personaje) lleva a cabo su tikkún, una cadena de experiencias (o un "guión") que tu mente (creyendo ser ego) establece antes del "nacimiento" de cada personaje. El guión del ego, la cadena de experiencias que estableció, no puede ser cambiado, porque una vez establecido borró ese recuerdo de tu mente. Mientras creas que puedes cambiar algo te estás diciendo (erradamente) que "alguien más decidió por ti" lo que hace que te adentres en el drama del mundo para querer "cambiarlo", sólo te estás enseñando que eres un ser separado al hacer real lo que no lo es.

El guión del ego tiene un único propósito, la muerte, (mantener tu creencia de que "eres imperfecto porque te separaste del Amor"). Mientras creas ser un ego ése es tu propósito, aún cuando sea inconsciente. Pero si entrenas tu mente a pensar como un Ser unificado (aprendes a identificarte con Quien en verdad Eres) tu propósito cambia porque cambias de guión al dejar de creer ser un ser separado. Entonces, tu propósito es la Eternidad (aceptas que eres perfecto porque sigues unido a Dios ya que la separación jamás sucedió).

El guión del ego (del ser separado) es un guión donde hallas impermanencia, donde la paz y la felicidad se mezclan con el conflicto, la culpa, el dolor, el sufrimiento, la ira, la enfermedad y la muerte porque interpretas todo desde el punto de vista de un ego (juzgas tu tikkún y el tikkún de los personajes de tu sueño al dar valor a las apariencias y, al hacerlo, te enseñas separación, erradamente te enseñas a negar lo que en verdad Eres). 

Pero puedes cambiar al guión del Amor (del ser unificado), donde hallarás permanentemente paz y felicidad. Sólo tienes que permitir que se desarrolle tu tikkún y el tikkún de cada personaje de tu sueño sin juzgarlo porque sabes que no es real, sabes que fue programado de esa manera por tu mente errada (creyendo ser ego), pero siguen siendo los personajes de un sueño, nada de lo que hacen (o hace tu personaje) sucede en la Realidad solo parece que sucede. Lo único real es Espíritu, lo que tú Eres, lo que todo Es, el "actor" que realiza cada uno de los papeles de cada personaje de tu sueño. No juzgas porque solo percibes a los personajes de tu propia "película", lo importante es el contenido, lo que siempre permanece, tu Espíritu. Al no juzgar lo que aparentemente percibes, pues lo reconoces como parte de ti, deja de afectarte el "drama del mundo" y en su lugar aprendes a apreciar el mismo contenido en cada personaje, y al hacerlo, estás eligiendo la Verdad, estás eligiendo el guión del Amor, entonces, el Espíritu corrige esos pensamientos errados que te hacían ver lo que no eres, por pensamientos de unidad, haciendo que lo que veas esté alineado con el Amor que en verdad Eres.

Piensa qué propósito quieres darle a tu sueño, ¿quieres simplemente seguir el guión del ego, que sabes termina con la muerte, o quieres salir del guión establecido por el ego y elegir el guión del Amor? 

Solo necesitas ser consciente de que eres el soñador del sueño y como soñador del sueño eliges pensar de otra manera, en vez de pensar como alguien separado del Amor (con miedo y culpa) piensas con  el Amor, como alguien que se sabe unido a Dios,  todo lo que sueñas es parte de ti y que tú ERES AMOR. Lo real no es el sueño sino el soñador.

Todo lo que te sucede en la vida es para que elijas aceptar todo tikkún (sin juzgarlo) y perdonarlo (reconociendo que no es verdad, que la verdad es el contenido que siempre es perfecto) porque sólo así sucederá la corrección, efectuada por el Espíritu Santo (la Presencia del Amor en ti). El Espíritu Santo transforma (a medida que perdonas) el guión del ego (de dolor y muerte) por Su guión donde solo hay paz y felicidad. Al tú reconocer la Verdad por encima de lo ilusorio estás eligiendo el guión del Amor y el Amor responde siempre con Amor.

Por lo tanto, el tikkún, la cadena de experiencias que se te ha marcado vivir no es lo que realmente importa, lo que realmente importa es cómo quieres experimentar esa cadena de experiencias, porque éstas siempre vienen determinadas por tu manera de pensar, si las quieres experimentar desde la paz, la felicidad y el Amor tus pensamientos serán los de alguien que se sabe unido al Amor, que se sabe el soñador del sueño y que todo lo que percibe es parte de él por ser todo parte de su mente. Entonces mirarás el mundo con confianza, con Amor, porque todo es tu Ser, sin dar valor a las apariencias, pues las apariencias son la ilusión, la "película". 

Si miras al mundo con ira, recelo, rechazo, significa que tienes la mente en conflicto, estás creyendo ser lo que no eres, crees estar separado del Amor lo que significa que crees que eres un ser separado y todo lo ves como separado de ti (distinto a ti), experimentas tus cadenas de experiencias y las de los personajes de tu mundo como si fueran la "realidad", olvidando que lo único real es el contenido.

Dependiendo de cómo tratas a los demás sabes si tu mente está en paz o no. Si no lo está, entonces, estás pensando erradamente, te estás tomando el sueño demasiado en serio y estás olvidando que nada de esto es real. Estás aquí para dar valor únicamente a lo real, porque mientras des valor a las ilusiones creerás que son tu "realidad", vivirás a merced del drama del mundo, y eso es lo que te consumirá, hasta morir. Cuando das valor a lo real estás eligiendo el guión del Amor, eliges ver otro propósito en tu tikkún, el de experimentar la felicidad eterna.

Todo depende de lo que cree ser el soñador del sueño: No puedes tener un sueño feliz si crees que eres un ser separado, y no puedes tener un sueño de dolor y muerte si crees ser un ser unificado. Por lo tanto tienes que trabajar en el nivel de la mente para poder experimentar un sueño feliz.

Deja que cada uno siga su propio Tikkún pues, suceda lo que suceda, nada de eso es real, en su lugar elige el Amor, elige ver todo tal como en verdad Eres, en vez de dar valor al sueño del ego (imperfección, lo que no eres), elige dar únicamente valor a la verdad, a la perfección, pues tu Espíritu ES perfección por ser parte de Dios.

Fragmento de Caballo de Troya 8:

"Es cierto que existe un tikkún para cada ser humano, pero no como lo interpretan los rabinos...

Aquello, en efecto, era nuevo para este explorador. Y Jesús avanzó un poco más, cautelosamente...

El hombre no necesita ser salvado. La inmortalidad no depende de su tikkún. Recuerda que es un regalo del Padre. Eres inmortal desde que eres imaginado por el Amor. Eres inmortal sin condiciones.

Y matizó:

El hombre y la mujer nacen con un tikkún: vivir, sencillamente...

—¿Vivir?

Algo había apuntado en el Hermón...

—¿Qué quieres decir?

Asomarse a los mundos del tiempo significa experimentar la imperfección. Vivir lo opuesto a vuestra naturaleza original, la del Espíritu. Es lógico que nazcas para vivir...

[...] —Sigo sin comprender...

Te lo he dicho. También he venido a cambiar eso. He venido a proclamar que cada vida, cada tikkún, tiene sentido. Cada tikkún es una cadena de experiencias, enriquecedora. Nada es fruto del azar. Todo, en el reino de mi Padre, está sujeto al orden, y al Áhab...

—¿Tiene sentido el dolor, la enfermedad, la oscuridad...?

Me lo preguntaste en el kan de Assi, y te repito lo mismo. Hay lugares, como este mundo, en los que todo es posible, incluida la maldad. Es parte de un juego que no estás en condiciones de intuir. ¿Crees en mi palabra?

—Por supuesto, Señor...

Bien, entonces, acéptala. Cada tikkún es minuciosamente planificado... antes de nacer. Y todo tikkún obedece a un porqué. Nadie es rico, o negro, o esclavo, o ciego, o paralítico, o ignorante, o pobre, o rey, por casualidad. Nadie vive las experiencias que le toca vivir simplemente porque sí, o por un capricho de la naturaleza.

—¿Y quién decide que alguien viva en la sabiduría? ¿Quién establece que uno sea más y otro menos?

Jesús sonrió, malicioso. Empecé a aprender que aquella sonrisa, en particular, significaba «terreno peligroso». Pero respondió:

Quizá tú mismo...

—¿Yo selecciono la pobreza o el sufrimiento? No lo creo...

La sonrisa permaneció, firme e inmutable. No hubo palabras. Fue la mejor respuesta. Después, tras el elocuente silencio, proclamó:

A eso he venido, querido mal’ak: a traer la esperanza, la presencia de Ab-ba a los que la han perdido. A eso he venido: a proclamar que cada vida, cada tikkún, obedece a un orden, aunque no podáis comprender...

—Y al nacer, todo queda olvidado...

El Maestro refrendó el comentario con un leve y afirmativo movimiento de cabeza. Él no fue ajeno a esa circunstancia. Necesitó mucho tiempo —casi treinta y un años— para saber quién era en realidad...

—Todo tiene sentido —proseguí, desvelando mis pensamientos—. Sólo es cuestión de vivir...

Vivir en la seguridad de que todos son iguales, e importantes, para el Padre. Todos cumplen una misión. Todos camináis en la misma dirección, aunque no lo parezca...

—A eso has venido...

Sí, a refrescar una memoria dormida. Y sé, igualmente, que mis palabras serán olvidadas, y tergiversadas...

—¿Y no te importa?

Lo primero que debes aprender esta noche es que ningún tikkún es reprobable.

Cada persona, una misión. Cada ser humano, un destino. Esa fue la revelación que recibí en aquella jornada, en Beit Ids, y que me apresuro a transmitir tal y como Él lo quiso. Yehohanan, su tikkún. Judas, el Iscariote, el suyo. Poncio, también. Cada hombre y mujer, el que hayan elegido —y lo remarcó—... «antes de nacer». Poco importa el porqué de cada tikkún. Estamos aquí, y ésa es la única realidad. Desde esa fría noche, frente a la cueva, no he vuelto a levantar el puño contra Dios, ni contra los hombres. No tiene sentido. Ahora creo entender muchas de las injusticias, o supuestas injusticias, que veo en la vida.

Antes sentía piedad por los mendigos, y por los desheredados. Ahora también me conmueven, pero menos. Ahora sé que ellos lo han querido así, y debo respetarlo. Es un orden que escapa a mi corto entendimiento, pero que acepto, porque la información nació de Él."







Texto de Un Curso de Milagros