La Canción Olvidada

Más allá del cuerpo, del sol y las estrellas; más allá de todo lo que ves y, sin embargo, en cierta forma familiar para ti, hay un arco de luz dorada que al contemplarlo se extiende hasta volverse un círculo enorme y luminoso.  

El círculo se llena de luz ante tus ojos.  Sus bordes desaparecen, y lo que había dentro deja de estar contenido.  La luz se expande y envuelve todo, extendiéndose hasta el infinito y brillando eternamente sin interrupciones ni límites de ninguna clase.  Dentro de ella todo está unido en una continuidad perfecta.  Es imposible imaginar que pueda haber algo que no esté dentro de ella, pues no hay lugar del que esta luz esté ausente.  

Ésta es la visión del Hijo de Dios, a quien conoces bien. He aquí lo que ve el que conoce a su Padre. He aquí el recuerdo de lo que Eres: una parte de ello que contiene todo ello dentro de sí, y que está tan inequívocamente unida a todo, como todo está unido en ti. 

Acepta la visión que te puede mostrar esto y no el cuerpo. 

Te sabes esa vieja canción, y te la sabes muy bien. Nada te será jamás tan querido como este himno inmemorial de Amor que el Hijo de Dios todavía le canta a su Padre.  Y ahora los ciegos pueden ver, pues esa misma canción que entonan en honor de su Creador los alaba a ellos también. La ceguera que inventaron no podrá resistir el vibrante recuerdo de esta canción. Y contemplarán la visión del Hijo de Dios, al recordar Quién es Aquel al que cantan. ¿Qué es un milagro sino este recordar? ¿Y hay alguien en quien no se encuentre esta memoria? La luz en uno despierta la luz en los demás. Y cuando la ves en tu hermano, la recuerdas por todos. 

Un Curso de Milagros







Texto de Un Curso de Milagros