La Expiación


La Expiación (con mayúscula) es, junto con el perdón, el concepto terapéutico y liberador más importante de Un Curso de Milagros. En inglés se escribe Atonement, que los estudiosos del Curso suelen desglosar matemáticamente como At-one-ment (que podría ser traducido como "proceso de volver a ser uno").

Para comprenderla sin los sesgos del lenguaje religioso tradicional, debemos redefinirla por completo, ya que el Curso le da un vuelco absoluto a su significado:

1. Lo que NO es la Expiación para el Curso

En el mundo, la palabra expiación se asocia con el sacrificio, el castigo, el sufrimiento y el pago de una deuda por un pecado cometido. El ego te hace creer que hiciste algo tan malo que ahora debes sufrir o sacrificarte para que Dios te perdone. El Curso rechaza esto de forma radical: Dios no exige sacrificios porque Dios jamás se ofendió ni te ha condenado.

2. Lo que SÍ es la Expiación para el Curso

La Expiación es el principio de la corrección introducido por el Espíritu Santo en el mismo instante en que pareció nacer la separación. Es la certeza absoluta de que la separación nunca ocurrió en la realidad. 

Funciona como un antídoto mental: es la ley divina que establece que el Hijo de Dios sigue siendo un Espíritu perfecto, inocente e inmutable, y que su "pecado" es solo un error de percepción, un sueño confuso.

Aceptar la Expiación para ti mismo significa reconocer que no eres culpable, que no hay nada que pagar, nada que castigar y que nunca te has separado de la Mente Uno.

3. El origen de la Expiación: El Plan de Salvación

Cuando la mente pareció quedarse dormida en la "diminuta idea loca", Dios no validó el sueño (porque si Dios validara el sueño, este se volvería real). En su lugar, la Respuesta de Dios al sueño de separación fue el Espíritu Santo. El Espíritu Santo trajo consigo el Plan de la Expiación, que es el mapa de regreso a casa. Su único propósito es deshacer todo lo que el ego ha fabricado, demostrándote que el miedo no tiene causa. 

En pocas palabras, la Expiación es el feliz recordatorio de que la pesadilla de dolor en la que crees vivir jamás tuvo lugar en la Realidad de Dios, por lo que eres libre en este mismo instante.

Tú no tienes que fabricar la Expiación; tu único trabajo es aceptarla. Y la aceptas a través del verdadero perdón. Por eso Un Curso de Milagros te enseña a practicar el verdadero perdón porque solo con el verdadero perdón deshaces la idea errada de que eres un ego, dejando de ver lo que no es verdad para ver que todo es lo mismo: Amor.







Texto de Un Curso de Milagros