Deja pasar al mundo
Nunca estés demasiado cansado para escuchar Mi voz. Sé consciente de esa pequeña voz serena dentro de ti, guiándote, aconsejándote, dándote la respuesta adecuada para cada problema. ¡Esto es lo que te hace vibrar! Si tú sofocaras esta parte de ti, serías como un reloj al que no se le ha dado cuerda y se ha detenido, o como una pieza de maquinaria que se ha obstruido por la suciedad y necesitara limpieza antes de que pueda funcionar nuevamente.
Piensa en esas cosas. Hijo Mío. Date cuenta cuán vital es ese contacto que tú tienes Conmigo. Busca la paz y la quietud en todo momento.
¡Cuán necesario es ser fiel en el servicio y disfrutar de él cualquiera que fuere! Acércate cada día con nuevos ojos, dándote cuenta de lo importante y esencial que es esto.
Comienza ahora haciendo la misma tarea rutinaria, con una actitud enteramente nueva. Detente y obsérvala desde un nuevo ángulo; da un paso atrás y mírala de arriba abajo, como si esto te ayudara a cambiar tu actitud acerca de ello.
Cuando un niño lava la vajilla por primera vez, es lo más excitante que haya hecho nunca. Las burbujas de jabón son graciosas, el agua goteando de las tazas y los platos es un espectáculo encantador, todo es un juego maravilloso y, en cada pieza de loza, se encuentra un deleite genuino. ¿Qué pasa cada vez que tú lavas los platos? Detente y obsérvalo con los ojos de un niño.
Nada en la vida debería ser aburrido. Prueba esto a partir de hoy como un experimento y fíjate qué diferencia puede haber. Hazlo con la actitud adecuada y disfruta de cada cosa que haces. La vida es lo que haces de ella. Haz de ella algo de genuina belleza y armonía.


