El peregrino

Lo más grande que puedes hacer por cualquier ser humano es volcarlo hacia su interioridad y capacitar­lo para encontrarme a Mí en las profundidades de su ser. Que cada alma busque dentro de sí y allí encon­trará la solución para todos los problemas, las res­puestas para todas las preguntas.

No le ayuda a nadie estar harto todo el tiempo. El momento llega cuando cada uno debe ponerse de pie, saber en su interior exactamente adónde va y cuál es la meta de su vida. Tú puedes tomar a un in­dividuo y llevarlo muy lejos por el sendero espiritual y luego dejarlo que camine solo, que aprenda solo, que busque comprensión y conocimiento en lo pro­fundo de su interior. Puede tambalear y caer muchas veces pero debe aprender a levantarse, sacudirse el polvo y caminar hada adelante con determinación y fuerza renovadas.

Un peregrino a lo largo del sendero espiritual no debe nunca desmayar o claudicar, nunca debe mirar hacia, atrás y lamentarse de los viejos caminos imagi­nando que eran más fáciles. Arrojad la capa vieja y poneos una nueva y brillante, esa que iluminará ca­da paso del camino.









Texto de Un Curso de Milagros