Una mano auxiliadora

Cada día extiende una mano para auxiliar a todos aquellos necesitados de ayuda y comprensión. Mantén tu corazón abierto para que Mi Amor pueda fluir y responder a las necesidades de aquellos corazones hambrientos. Escucha pacientemente a todo el que llega a tu lado.

Déjame guiarte en cada palabra de consejo, para que sólo puedas ayudar a esa alma y no incurras en un consejo equivocado. Antes de decir algo erróneo, no digas nada. En caso de duda, serénate. En la quie­tud, las dudas se desvanecerán y conocerás la respuesta correcta. Dala con confianza y autoridad, sa­biendo que es Mi autoridad. No importa si el conse­jo va a ser seguido o no, no estás halagando a tu yo inferior, estás llegando al yo superior de aquel ser y esa parte elevada lo reconocerá y lo aceptará.

Es vitalmente importante que hagas todo por los mo­tivos más elevados. Tienes una gran responsabilidad, por consiguiente, déjame guiarte a cada paso. Acepta este día como un día muy especial y da, da, da.









Texto de Un Curso de Milagros