El Sueño Feliz


Si no crees que vives en una ilusión tampoco creerás que puedes cambiar este mundo ilusorio.

No crees que estás viviendo en un sueño porque no crees que la vida sea Paz, sino guerra; no crees que la vida sea puro Amor sino miedo; no crees que la vida sea pura Felicidad sino sufrimiento. Das valor a lo que tus ojos ven, o a lo que percibe el resto de tus cuatro sentidos, y dudas de lo que tu ser más profundo siente. Lo haces todo al revés.

De lo que tendrías que dudar es de lo que perciben tus cinco sentidos, pues no puede ser verdad ya que no eres un cuerpo. Vives en un mundo de ilusiones.

Tienes que entender en primer lugar que eres el soñador del sueño y no el sueño -eres la causa de que exista este sueño- porque hasta que no lo aceptes no creerás que puedes decidir si quieres seguir con el mismo sueño o si quieres cambiarlo por otro más feliz. 

Para cambiar de sueño solo tienes que dejar de identificarte con un cuerpo, con un ser separado del Amor, tienes que aprender a pensar y sentir como un Hijo de Dios, porque un Hijo de Dios sabe que está unido al Amor, sabe que es parte de Él, y por lo tanto, se identifica con el Amor. Si te identificas con el Amor sabes que solo el Amor es real y solo eso es lo que sientes, sabes que el mundo que construiste (que soñaste) al identificarte con un ego no es real, estabas equivocado al creer ser quien no eres pero ahora reconoces tu error y lo dejas ir (lo perdonas), y solo das valor al Amor, lo que en verdad Eres.

Cambiar al sueño feliz del Amor es una decisión, pero tiene que ser muy firme puesto que el ego va a tratar de que sigas pensando como un ser separado. No puedes hacer esto solo, necesitas apoyarte en el Amor (ya sea que lo llames Espíritu Santo, Jesús, Dios, o como prefieras), porque sin Él solo te estarás engañando a ti mismo.

Todo lo que te sucede en tu sueño es porque así lo decidiste antes de adentrarte en el sueño, y si, cuando escribiste el guión lo escribiste creyendo ser un ser separado ten por seguro que este sueño que vives no es un sueño feliz, porque el ego no quiere tu felicidad sino tu muerte. Pero a cada momento puedes cambiar tu manera de pensar, y elegir el guión del Amor, solo que el ego no te lo dirá porque quiere que sigas creyendo ser él. La mejor manera de elegir el guión del Amor es adentrarte en el Instante Santo. Elegir el Instante Santo es elegir hacer la Voluntad de Dios en vez de la tuya (como ego). Hacer la Voluntad de Dios en realidad es hacer tu propia voluntad pero no lo recuerdas, has olvidado Quién Eres, es por eso que el Espíritu Santo (la Voz que habla por Dios) tiene que decidir por ti hasta que finalmente despiertes a tu verdadera Identidad.

Cada vez que te adentras en el Instante Santo vas recordando un poco más Quién Eres, en ese instante has entregado todo lo que perturbaba tu paz y has dicho "que se haga Tu Voluntad y no la mía", en ese instante el Espíritu Santo cambia el sueño del ego (tus pensamientos errados) por Su sueño feliz (por pensamientos correctos) y tu mente empieza a sanar.

Verás el sueño feliz en la medida en que te permitas mantener en tu mente únicamente tus pensamientos correctos, es un proceso y como todo proceso requiere de tiempo. Lo importante es que sepas que puedes valerte del tiempo, aún cuando no es real, para llevar a cabo tu propósito. Quizás precises de un tiempo brevísimo o de mucho más tiempo, no importa, tú no estás en el sueño sino que lo observas desde la Eternidad, y lo estás observando únicamente para entregarle al Espíritu Santo todos tus pensamientos errados para que Él los corrija, por lo que lo único que no tienes que olvidar es que se te ha dado el instante santo para salir del sueño del ego y estar en el sueño feliz. No tienes por qué sufrir ni sentir dolor y lo sientes únicamente porque crees que te separaste de Dios, a medida que el Espíritu Santo corrige tus pensamientos errados vas aceptando que nunca te separaste de Dios y eso es el sueño feliz, sigue siendo un sueño pero sabes que estás en Dios, y por lo tanto, ya no sufres ni sientes dolor, no temes, eres invulnerable. Sabes que eres el Hijo de Dios soñando un sueño feliz y cuando tu felicidad sea completa despertarás al mundo real.
Las ilusiones no deben ni apreciarse ni atacarse, sino que simplemente se deben considerar como juguetes infantiles, sin ningún significado intrínseco. Ve significado en una sola ilusión, y lo verás en todas. No veas significado en ninguna, y no podrán afectarte en absoluto. *
No existen muchas partes de ti, sólo hay una. El soñador fabricó su sueño, sí, pero él, por mucho que se imagine millones de figuras en su sueño, nunca ha dejado de ser uno. El soñador precisa reconocer que está viviendo en una ilusión para poder recordar la verdad y la verdad es sólo una y está tras esa ilusión y es mucho más bella de lo que te puedas imaginar.
Tu batalla es siempre con las ilusiones. Pues la verdad que yace tras ellas es tan hermosa y tan serena en su amorosa dulzura, que si fueses consciente de ella te olvidarías por completo de tus defensas y te apresurarías a echarte en sus brazos. La verdad jamás puede ser atacada. *
La realidad obedece las reglas de Dios por eso la verdad está detrás de las ilusiones. 
Lo único que las apariencias pueden hacer es engañar a la mente que desea ser engañada. Mas tú puedes tomar una decisión muy simple que te situará por siempre más allá del engaño. No te preocupes por cómo se va a lograr esto, pues eso no es algo que puedas entender. Pero sí verás los grandes cambios que se producirán de inmediato, una vez que hayas tomado esta simple decisión: que no deseas lo que crees que un ídolo te puede dar. Pues así es como el Hijo de Dios declara que se ha liberado de todos ellos. Y por lo tanto, es libre. *








Texto de Un Curso de Milagros