Des-haciendo al ego
Estás soñando. Todo lo que percibes es tu sueño. No es real. Tú no eres un personaje más del sueño, tú eres el soñador del sueño, eres la mente que sueña. Tú Eres Espíritu. Cuando te identificas con un cuerpo te identificas con el personaje que ese cuerpo representa, no te das cuenta de que te has adentrado en el sueño. Ahora lo que hace el personaje de tu sueño crees que es lo que haces tú, pero te equivocas, pero al no ser consciente de tu error no puedes rectificarlo. Solo cuando sí eres consciente de tu error puedes rectificarlo.
Estás aquí para rectificar tu error.
No puedes ser a la vez Espíritu y cuerpo, o bien te identificas con uno o con otro.
Rectificar tu error es no dar valor al sueño, sino al Ser que en verdad Eres, y para ello necesitas identificarte con el Espíritu que en verdad Eres porque, mientras te identifiques con un cuerpo, “vivirás” el guión que el ego escribió para ti (antes de que tu personaje “naciera” en el sueño, tu mente -creyendo ser ego- decidió lo que tu personaje haría en el sueño, decidió cada detalle, los personajes con los que te cruzarías, y qué sucedería en cada momento de tu “vida”).
Mientras te identifiques con un cuerpo, te creerás ese personaje que el ego inventó y todo lo que haga el personaje creerás que lo estás haciendo tú, y te culparás por ello cuando consideres que lo que hace “no está bien” y te alegrarás cuando parezca que hace las cosas “bien”, y lo mismo pensarás de los demás personajes de tu sueño, los culparás o no, dependiendo de lo que consideres en ese momento. Más lo harás y más creerás que el sueño es real. Te habrás adentrado en el drama del mundo, del que solo puedes salir con la ayuda de Alguien que esté fuera del sueño, el Espíritu Santo.
Has oído muchas veces que no debes juzgar, comprende que cuando juzgas es porque crees ser un personaje más del sueño, entonces, esa petición de no juzgar es mucho más profunda: se te pide que recuerdes que Eres Espíritu, que eso que estás percibiendo no es real, y esa Voz es la del Espíritu Santo que a lo largo de tu “vida”, como el personaje que interpretas, te está ayudando a recordar Quién en verdad Eres.
Cuando te identificas con tu Espíritu, todo lo que hace o crees ha hecho el personaje de tu sueño no te afecta, porque sabes que nada de lo que ves es real. No juzgas a ningún personaje de tu sueño porque cada uno está siguiendo el guión que tú mismo (creyendo, erradamente, ser ego) elegiste para ellos; no son ni “buenos” ni “malos” solo realizan su papel. Aceptas todo lo que sucede en el sueño porque sabes que si rechazas alguna parte del guión te estás diciendo que el sueño es real y, entonces, sí será real para ti porque tu mente es muy poderosa, y olvidarás que eres el soñador del sueño, que Eres Espíritu y que todo lo que estás viendo no es real. En su lugar eliges la ayuda del Espíritu Santo, pues Él te ofrece Su propio guión, y Su guión te va a dar la paz y la felicidad que buscas.
Cada vez que tu paz se altere (y eso sucede continuamente en el guión del ego) elige el Instante Santo, porque esa es tu petición de ayuda al Espíritu Santo. Solo en ese instante donde vacías tu mente de todo pensamiento y te llenas de Su Amor, el Espíritu Santo puede cambiar el guión del ego por el Suyo, solo en ese instante Él se puede comunicar contigo y sugerirte qué hacer. El Instante Santo es un momento sin tiempo, es el ahora (lo más parecido a la Eternidad, de donde tú Eres), y en el ahora experimentas tu Ser. Experimentas tu Espíritu. Recuerdas Quién Eres.
Todos los problemas que crees vivir en este mundo no lo son, tu único problema es creer que eres un cuerpo, el personaje que “en esta vida” representas. Por lo que todos tus problemas se solucionan solucionando ese único y verdadero problema. Cada vez que te adentras en el Instante Santo, estás diciéndote que eso que percibes no es verdad y que quieres ver la Verdad en vez del engaño, estás permitiendo al Espíritu Santo que corrija tus pensamientos errados (substituyéndolos por pensamientos verdaderos) y a medida que los va corrigiendo ese único problema se va des-haciendo porque el ego (la creencia en ser un ser separado, un cuerpo) se va deshaciendo.
Todo pensamiento verdadero da lugar al sueño del Espíritu Santo, ves paz y felicidad en vez de conflicto y sufrimiento. ¿No vale la pena adentrarse en el Instante Santo sabiendo esto?
La Verdad es Amor, es Paz, es Felicidad, es lo que tú Eres, elígela y estarás sanando tu mente.
