La verdadera visión
A mis quince años tuve una experiencia en la que veía cómo todo se convertía en Luz, fue una experiencia fascinante y no porque desaparecieran todas las formas de mi vista, aún cuando eso de por sí es algo impresionante, lo que me fascinó es lo que sentí en ese instante. Para mí esa experiencia pareció durar un instante aunque en el mundo resultó que había durado dos horas. Ahora sé que en el Amor el tiempo no tiene ningún sentido, pero entonces no lo recordaba, solo sabía que quería experimentar eso eternamente.
La práctica del Instante Santo me ha hecho comprender que eso que sentí es lo que realmente Soy, ese instante es el instante en el que te haces consciente de que solo existe el Yo Soy, tu grandeza. Es el instante en el que te des-haces de tu pequeñez, y no importa cuánto dura, de eso se encarga el Espíritu Santo, lo que importa es que en ese instante te unes al Amor, tu Ser crece y crece, descubriendo cómo toda tu mente ES Luz y esa Luz es ilimitada.
Tras mi experiencia, eso que sentí lo volví ha sentir en muchos momentos puntuales, al leer un libro, al escuchar una canción o una melodía, al hablar con alguien, etc. No me daba cuenta del mensaje, solo sabía que quería seguir sintiendo eso y pensaba, erradamente, que lo que me hacía sentir eso eran ese tipo de libros, música, personas, etc, entonces, no comprendía que no eran los cuerpos los que me estaban recordando Quién Soy sino el Espíritu Santo, Él se estaba comunicando a través de ellos, mi interpretación era errada pero el mensaje, aún así, llegó siempre, y cada vez que llegaba quería más. Sobre todo me centré en aquellos libros que me daban lo que quería, y los disfrutaba muchísimo, sentía cómo mi corazón se llenaba de dicha, en cambio todos aquellos libros que no encendían esa luz en mi interior eran dejados de lado. Estaba siendo guiada, aún sin saberlo.
Ahora comprendo que todos esos recuerdos en realidad jamás sucedieron, son parte del guión del Espíritu Santo, colocados únicamente para ayudarme a despertar, puesto que no soy un cuerpo sino la Luz que he estado experimentando más y más a lo largo de lo que creía era mi vida. Mis momentos más oscuros han sido justamente cuando me negaba a sentir el Amor, creía que la Luz me había abandonado pero era yo quien La había abandonado, había sido mi decisión, y me alegro de haber vivido esos momentos de oscuridad pues son los que me empujaron a desear de nuevo la Luz.
Hoy comprendo que a cada instante puedo elegir sentir el Amor, y la Luz aparece. "Descubrí" la verdadera visión a mis quince años, pero lo he comprendido en mi madurez, soy yo quien elije qué ver, si la Luz que se halla en todo lo que percibo o los cuerpos que aparentan taparla. Reconozco la Luz porque cada vez que practico el Instante Santo la veo ya sea tenga los ojos abiertos como cerrados, y trato de practicarlo en todo momento, mientras escribo, mientras realizo mis tareas, etc. Mi deseo es solo uno, recordar mi verdadera Identidad.
Mi verdadera Identidad es Amor, es Dicha eterna, ello no significa que si recuerdo vaya a desaparecer de este mundo sino que puedo seguir siendo el personaje que aparento ser pero consciente de Quién Soy y todo ES. Mi tarea no es recordar que Soy el Hijo de Dios para abandonar el mundo, sino la de recordar para Ser el Hijo de Dios. Estoy aquí para experimentar mi grandeza, así como lo estás tú por ser parte de mi, y yo parte de ti.
La verdadera visión solo se desarrolla eligiendo una y otra vez el Amor en vez del miedo, el Amor es Dicha, así es como lo reconoces, cuando tu corazón se llena de dicha estás en el camino correcto. No te preocupes si te sales del camino, en cuanto te des cuenta de ello elige de nuevo el Amor y deja que Su Luz transforme la oscuridad. Poco a poco aprenderás a ver esa Luz, porque siempre está ahí, eres tú el que aprendió a negarla y ahora estás aprendiendo a aceptarla. Te aseguro que, con paciencia, la verás y nunca más dirás que no puedes verla.
